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A proposito del agua (II)
Escrito por Andrés   
Martes, 03 de Marzo de 2009 17:41

 

 

Tayllerand dijo: “cuando es urgente es demasiado tarde”.  Quiere decir con esta frase que a veces ya es demasiado tarde y no quedan muchas posibilidades para elegir. Al final la acción se convierte como en el ajedrez en “un movimiento forzoso”. Con el tema de Agua de Verdiales podría ocurrir otro tanto así.

 

Quiero expresar mi punto de vista personal, y subrayo  lo de personal, sobre este tema. Para aquellos, sobre todo los amantes del foro del pp,  aclaro que todo lo que he opinado sobre el agua lo he hecho exclusivamente en esta página web, y firmado con mi nombre. Me gusta el carnaval por lo que pueda tener de transgresor, pero no el ceremonial de las máscaras de la confusión en el ámbito de las opiniones foreras.  

En el pasado mes de septiembre escribí en esta web unas cuantas ideas con la intención de que ayudaran a una serena reflexión sobre el agua. En dicho escrito las opiniones sobre la forma de gestión aparecían de manera muy secundaria. Ese es hoy el eje central del presente escrito. No pretendo llevar razón, solamente exponer lo que sinceramente creo sobre este asunto con los datos de que dispongo.  Tengo que advertir que hablo de memoria, por lo que alguna fecha o cifra puede que sea sólo aproximada. También pido disculpas por la extensión del escrito, pero  creo que la actual situación se comprenderá mejor si hacemos un pequeño balance del periodo en que el agua de nuestro pueblo se ha gestionado de manera mancomunada con otros municipios vecinos.

 

 

Tengo que decir que Agua de Verdiales, como sabe casi toda la gente, es una empresa conformada como sociedad anónima de capital municipal, que se creo hace unos veinte años, aproximadamente, por los ayuntamientos de Almogía, Antequera, la Entidad Local de Villanueva de la Concepción, y Casabermeja, a la sazón gobernados todos ellos por el PSOE. Creo que con la idea de compartir la gestión del agua de la zonas situadas al sur del Torcal, y que aprovechaban  el pozo de  Sierra  Chimeneas y sus redes de distribución. Unas infraestructuras que se habían creado  en esas fechas con una importante inversión pública.  Hasta ahí parece una razonable decisión que, según tengo entendido, fue liderada por el entonces alcalde de Antequera, Paulino Plata.

 

El problema surge al no utilizar Agua de Verdiales como empresa  que real y efectivamente gestiona el agua, sino como empresa de intermediación que sirve para adjudicar, a través de la misma, la gestión del agua a la empresa privada “Andaluza de Aguas”,  posteriormente integrada en “Aquagest”, del grupo Aguas de Barcelona.

 

El contrato que se estableció entre Agua de Verdiales y la empresa privada  garantizaba a esta última un precio por metro cúbico de agua de 107 pesetas.  Las tarifas que aprueban los ayuntamientos, y que no ser revisan a lo largo bastantes años, no permiten garantizar ese dinero a Aquagest, que reclama a Agua de Verdiales   el pago de la deuda, y a los ayuntamientos subidas importantes de las tarifas que lo hagan posible.  Esta situación no se afronta con decisión, y la deuda reclamada por la empresa superaba los 200 millones. Cantidad reclamada, pero que  no era aceptada y reconocida por los ayuntamientos, que no eran conocedores exactos de los detalles relativos a la gestión que realiza  Aquagest.

 

Recuerdo, en mi primer periodo como alcalde, interminables reuniones de los cuatro ayuntamientos  y  el representante de Aquagest,  a las que solíamos asistir  Rafael Cañada y yo mismo y, a veces cuando lo solicitaba, algún miembro de los otros grupos municipales.  Se trataba de reuniones en muchos casos poco productivas, porque las medidas que se planteaban no se llevaban en la mayoría de los casos a término. Después de un primer momento y tras conocer con cierto detalle la situación, nuestra propuesta era muy clara: salirnos de Agua de Verdiales, o bien que esta rescindiese el contrato con la empresa privada.  Sería en la segunda corporación que presido como alcalde, y con Rodrigo de la Rubia como representante en Agua de Verdiales, donde por fin, y tras asegurar por activa y por pasiva que Casabermeja se salía de Agua de Verdiales, incluso después de encargar informes jurídicos sobre esa posible actuación unilateral de Casabermeja, cuando los restantes ayuntamientos se toman en serio la rescisión del contrato con Aquagest.  La posición de Casabermeja se ve favorecida por la existencia de  una actitud más decidida del nuevo alcalde de Antequera, Ricardo Millán, f también partidario de la rescisión del contrato con Aquagest.

 

Se producen múltiples reuniones entre los ayuntamientos y la empresa; y al final se llega a un acuerdo de rescisión del contrato con Aquagest, empresa a la que se le reconoce una deuda cercana a los cien millones de pesetas, abonada por medio de una operación de crédito con Unicaja, que avalan los propios ayuntamientos.  Asimismo, Agua de Verdiales asume el personal administrativo y los fontaneros que hasta entonces habían venido realizando su labor en la zona contratados por Aquagest.

 

Se pone fin de esta forma a una década de gestión privada del agua, donde la empresa pública, había sido una mera pantalla legal, sin gestión real, y sin apenas control sobre ese bien público y preciado que es el agua. Se inicia un nuevo periodo de gestión pública del agua. Pero, creo que la nueva andadura se inicia con mal pie. Se acuerda realizar un proceso público de selección de un gerente para Agua de Verdiales. La propuesta que el Ayuntamiento de Casabermeja planteó en ese debate en el seno de Agua de Verdiales era la de contratar un gerente con  experiencia de dirección en empresas de agua, para que la gestión técnica primara sobre otros aspectos. Sabemos que la forma en que la izquierda, sin quererlo, actúa contra la empresa pública es permitiendo  la ineficacia de la misma. Al final del debate la opinión de Casabermeja con su minoritario 18% en el accionariado queda en minoría. Se coloca al frente de la empresa a un gerente sin experiencia en el sector, y a un responsable político, concejal del Ayuntamiento de Almogía.  Deseamos suerte a la opción elegida; aunque, al día de hoy,  estoy convencido que los acontecimientos acabarían por darnos la razón.

 

La situación se prolonga varios años, pero la gestión no es la más adecuada, lo cual se hace evidente en las reuniones del Consejo de Administración de la empresa, a las que asisto en numerosas ocasiones acompañando al entonces representante en el mismo, Antonio Valeroso. Hay varias reuniones en el Ayuntamiento de Antequera y en Villanueva de la Concepción donde se ve la urgente necesidad de cambiar la gerencia de la empresa, y se acuerda por parte de los responsables municipales que sea la propia “Agua del Torcal”, empresa pública perteneciente al Ayuntamiento de Antequera, quien asuma la dirección de Agua de Verdiales. Así ocurre y dos técnicos de dicha empresa realizan dicha función.

 

No tengo demasiados elementos de juicios para valorar las mejoras técnicas de la gestión a los largo de los últimos  años en que la empresa ha sido dirigida por el nuevo equipo gerencial vinculado a Aguas del Torcal. Lo que sí parece evidente por la información que se da por parte de Agua de Verdiales es que la situación económica de la empresa no parece ser que haya mejorado, es más parece que ha aumentado la deuda que   ya se  arrastraba con motivo de la rescisión del contrato con Aquagest.  Esta debilidad financiera de la empresa se debe haber agravado aún más cuando en las dos últimas anualidades los ayuntamientos no han revisado el agua ni tan siquiera para ajustar las tarifas al incremento del IPC. El precio del agua es el mismo que hace tres, mientras sí suben los gastos empresariales correspondientes a personal,  o a la factura eléctrica que paga la empresa, entre otros.

 

Bien, llegados al momento presente me atrevo a analizar cual es la situación real, y qué posibles soluciones se pueden plantear a mi modesto entender. Pero, creo que hace falta un ánimo constructivo de todos los grupos municipales, buscarle soluciones a los problemas, y reconozco que así sucedió en el pasado con personas pertenecienes a otros grupos, y que formaron parte de la corporación , como Francisco Álvarez , Paco Jaramillo y en general todos los demás. Para eso es necesario que los problemas  y la información,  la poca o mucha información  que se posee, se comparta. Además supongo que será así.  

En primer lugar, creo  que la situación no es dramática, por mucho que el grupo municipal del PP haya querido presentarla de este modo. De hecho, la situación  era mucho más grave  cuando la gestión del agua estaba privatizada, y con un contrato leonino a favor de Aquagest que reclamaba doscientos millones de deuda.  En relación al Ayuntamiento de Casabermeja, la situación es aún menos grave porque su participación en el accionariado, solo le hace avalista de un 18%.  Además, y esto es importante, parte de la deuda de   Agua de Verdiales es con el propio  Ayuntamiento de Casabermeja.  Dentro del panorama de los cuatro pueblos, Antequera y Casabermeja son los que a fin de cuentas pueden llorar con un ojo.

 

Digo que la situación hoy no es comparable a la época en que estaba privatizada y se tenía una importante deuda con dicha empresa. Hoy existe un fácil camino para acabar con la deuda: privatizar de nuevo la gestión del agua. Hay dos posibilidades: una, la de sacar la gestión a licitación  para que alguna empresa del sector acabe ofertando liquidar la deuda, como condición para hacerse cargo de la empresa; y, otra constituir una empresa mixta con capital público y privado. Personalmente estoy en contra de ambas soluciones. Se perdería en cierta medida el control público sobre el agua, y con el tiempo podríamos acabar repitiendo la historia que ya se vivió con Aquagest.

 

La segunda es formar un consorcio de gestión y/o empresa intermunicipal sobre bases más reales, donde la participación esté relacionada con el consumo y/o la población. No se explica que Almogía con un consumo casi igual a Casabermeja, y una población ligeramente superior tenga el 42% de las acciones  de Agua de Verdiales y Casabermeja el 18%.   Pienso que este papel de empresa intermunicipal lo puede jugar la propia empresa “Agua del Torcal”, accionariada exclusivamente por el Ayuntamiento de Antequera, y que probablemente debería de reformularse como empresa intermunicipal. O que al menos la dirección política se hiciera desde un consorcio. En este proceso parece lógico que participe Colmenar con el que Casabermeja comparte el suministro proveniente de los pozos de las Fresnedas.  Parece que una empresa de dimensiones superiores a la de Agua de Verdiales (que sirve a una población que no llega a los quince mil habitantes) permitiría optimizar mejor los recursos técnicos y humanos y resultaría más eficaz en la prestación del servicio.

 

Finalmente, me voy a referir a lo que es la madre del cordero, independientemente incluso del modo de gestión.  Es cierto que el agua debe ser gestionada eficazmente por una empresa pública eficiente. Pero también es verdad,  y así se establece por ley, que el coste del suministro del agua, debe ser financiado íntegramente  por los precios públicos que los ayuntamientos asignen al consumo de agua. El agua no debe ser un negocio que permita beneficios, pero tampoco es aceptable que origine pérdidas que se paguen con otros impuestos. Se podría dar la circunstancia de que consumos excesivos de agua, y prescindibles como el uso recreativo de piscinas y otros, los paguemos el conjunto de la población con otros impuestos.   En este sentido no he compartido, ni comparto, que por ejemplo en los dos últimos años las tarifas se hayan mantenido congeladas.

 

La cuestión es la siguiente, el coste del suministro de agua difiere de unos pueblos a otros en proporción directa  a dos costes fundamentales: el coste de  extracción y el coste de distribución.  Seamos más claros: el coste de extracción del agua que Casabermeja consume del manantial de las Pedrizas durante los meses de lluvias es muy bajo, pues no necesita consumo eléctrico al no existir bombeo; eso si ocurre con los pozos de las Fresnedas, que compartimos con Colmenar, y de manera muy destacable con el pozo de Sierra de Chimeneas que suministra a Villanueva, Pedanías de la Joya y la Higuera, y Almogía. Este último, que de momento no suministra a la población de Casabermeja, supone un gasto anual de  300.000 euros de consumo eléctrico, según tengo entendido por información del concejal que nos representa en Agua de Verdiales. El otro factor fundamental que interviene en el coste del suministro de agua es la relación metros de tubería/usuarios. En este sentido, el que para un mismo número de usuarios haya veinte veces más kilómetros de red, como ocurre  en las zonas diseminadas  respecto a las zonas urbanas, encarece notablemente el coste del agua, referido a mantenimientos, lectura de consumos, etc. En este sentido Almogía, el término más extenso y con mayor población diseminada, es el que tiene mas metros de red por habitante y, por tanto, el de mayor coste.

 

Concluyendo, Almogía es el que más incrementa el coste del agua, Casabermeja el que menos, por las razones ya enumeradas. ¿Esto quiere decir que lo mejor es que cada municipio gestione el agua por su cuenta? Hay dos razones para decir que no. La primera es que es menos eficiente la gestión local del agua en un municipio pequeño, donde los costes técnicos y tecnológicos se reparten entre muy pocos. La segunda razón tendría que ver con la solidaridad entre localidades, y zonas; pero esa es una cuestión de otra índole. Lo que parece a todas luces poco razonable es que el ayuntamiento del municipio  al que resulta más gravoso  suministrarle el agua, sea reticente a adoptar las medidas necesarias para asegurar el equilibrio financiero de la empresa, dicho de otra forma que ingresos y gastos se equiparen.

 

Me consta que desde la gerencia se hicieron recientemente propuestas en ese sentido; pero ciertos ayuntamientos, parece ser que ni  presentaron alternativas a dichas propuestas, ni tomaron decisión alguna. Según tengo entendido, la propuesta incluía una revisión de las tarifas en los siguientes aspectos: se trataría de que el consumo en el campo, y de manera especial en las segundas viviendas, se grave en un determinado porcentaje sobre el precio establecido de manera general, bajo el argumento de que servir un metro cúbico de agua en diseminado resulta mucho más caro que servirlo en casco urbano. En segundo lugar, habría que incrementar el precio actual  del agua. Sobre esto último, comparto la opinión pero de forma matizada. Entiendo que se suban los precios   en los tramos  por encima de los ciento veinticinco litros por persona y día, que se consideran  suficientes para cubrir las necesidades básicas de consumo e higiene, pero no que se grave excesivamente ese 36% de usuarios que en nuestro pueblo consumen menos de 30 metros cúbicos al trimestre, que entra dentro de lo que es  un consumo bastante razonable.    En definitiva, se trataría, pienso, de mantener en un precio bajo los consumos responsables de agua, e incrementar notablemente el uso recreativo del agua. Además de estas medidas, se podría estudiar  el adaptar los tramos, relacionándolos con el número de personas que habitan la vivienda,  y establecer unas tarifas especiales para empresas. Estas medidas podrían asegurar el equilibrio presupuestario de una empresa pública gestionada de manera eficiente.

 

La otra opción es dejar pasar el tiempo sin actuar, y que al final se entregue la gestión de este bien básico a una empresa privada. Repito, me parecería un error.

 

Lo que si está claro, es que tras contar con el nuevo pozo recientemente terminado, que permite casi duplicar el caudal de agua disponible, el problema fundamental es la forma de gestionar empresarialmente el agua. Creo que cualquier reflexión que esté razonablemente argumentada, me parecerá una aportación constructiva a la solución del problema. Así lo he pretendido con este escrito.

 

Lo que creo que no ayuda es el que cada uno (ayuntamientos o grupos) hagan la guerra por su cuenta, o que se exagere el problema  con un alarmismo, que en mi modesta opinión está fuera de la realidad.



Última actualización el Miércoles, 04 de Marzo de 2009 17:03