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LOS POETAS HABLAN DE LA REALIDAD
Escrito por camero   
Miércoles, 11 de Junio de 2008 19:19

Lo que se anunciaba como una mesa redonda de Antonio Gamoneda y Andrés Sorel sobre los tránsitos migratorios que han configurado las actuales culturas mediterráneas acabó, arrastrado por la urgencia del presente, siendo una llamada conjunta a "delimitar nuestra actitud moral y práctica", en palabras de Gamoneda, respecto a la asimilación social de inmigrantes.

 El poeta, que el miércoles pronunció el pregón inaugural de la Feria del Libro, reclamó incluso la creación de un Ministerio de Migración a la vista de que hasta ahora se han aplicado sólo "pequeños remiendos", además "inadecuados e insuficientes".

Sorel, además, alertó de la existencia de un "fascismo latente, que anida en el interior del ser humano", y que lleva al "desprecio al otro" por la falta de interés en "comprender" razones que no sean las suyas. "No es un futuro oscuro; es un futuro real y que está en el presente", añadió el escritor, que recordó que los movimientos migratorios han "afectado a todas las civilizaciones" y que, en España, hasta la llegada del "dogmatismo imperialista de los Reyes Católicos", hubo una "enriquecedora fusión" de culturas.Gamoneda, Premio Cervantes 2006, se extrañó de que los españoles, "emigrantes durante todo el siglo XIX y la primera mitad del XX", sean incapaces de ser "comprensivos, no sólo moralmente" -insistió- con quienes ahora prueban suerte en un país ajeno, ahora que disfrutan de la democracia y del bienestar; eso sí, "meramente formal" la primera y tan sólo "aparente" el segundo.

Sorel, secretario general de la Asociación de Escritores de España y director de la revista República de las Letras, lo atribuyó a la "memoria frágil" de los pueblos y a la victoria del "pensamiento único", de las "exigencias del consumo" y a la influencia de la cultura de Estados Unidos, el "imperio más destructor de todos los tiempos". Todo esto, dijo, está "destruyendo la diversidad".Y, sin embargo, Sorel se declaró "optimista", incluso "utópico". También lo hizo, aunque de forma más prudente, Gamoneda. Ambos celebraron la capacidad de las palabras para "configurar" la realidad y el pensamiento, y a este don esencial, intangible y quebradizo circunscribieron su discreta esperanza.